Detuvieron a otro levantaportones por el robo de una bicicleta
Ayer por la mañana policías allanaron en barrio Parque Norte y atraparon al joven, que está acusado de participar en un hecho delictivo que ocurrió el martes 27.

Él es el acusado por el femicidio de Delfina Aimino. Este domingo primero de febrero se cumple un mes del asesinato.
Sábado 31 de enero, 2026. Son casi las siete de la tarde y alguien envía un mensaje de WhatsApp. Escribe: «Anoche le likeó la historia a una amiga en Instagram y a mí me mira las historias». La persona que escribe el mensaje está hablando de Tomás Ariel Mulinetti, el chico de veintitrés años que está preso en la cárcel de Villa María, acusado de haber matado a Delfina Aimino, de veintidós.
Todavía es sábado y un rato antes de las nueve, la persona que envió el WhatsApp, del círculo cercano de Aimino, atiende el celular y habla de impotencia, de incredulidad. Dice que lo decepciona el sistema judicial.
—Mató y tiene celular en cana —sigue diciendo.
Es habitual en cualquier cárcel: algunos presos, aunque no deban, tienen celulares. Hay un sistema corrupto de guardiacárceles que los facilitan. Hay, además, un sistema comercial; los “plumas”, que manejan los pabellones, alquilan los celulares —para estafas, por ejemplo— y recaudan dinero que, después, va para esos guardiacárceles. Los teléfonos también son arrojados al patio en paquetes o, alguna que otra vez, intentan pasarlos las visitas.
La cárcel está sobrepoblada y para que los presos estén tranquilos tiene que haber teléfonos: es una manera de mantener la calma.
No se sabe cómo consiguió su teléfono Mulinetti. De momento, lo que sí se sabe es que ingresa a Instagram.
A Delfina Aimino, Mulinetti la conocía desde hace años.
—Pero no se conocieron en Tinder —asegura.
Y se veían muy cada tanto.
—Ya no confiaba en él. Había tenido una mala experiencia —dice y cuenta que en otra ocasión él ya había sido violento con ella.
La persona que envió el mensaje de WhatsApp lo vio a Mulinetti dos veces. En julio del año pasado y un mes después. Una de las veces, en Me Matan Limón, un pub de Villa Nueva, charló con él a solas. Lo escuchó.
Mulinetti le dijo que “fantaseaba con matar a alguien”.
—Lo tomé como una broma. No esperás que nadie te diga esto en serio —dice.
Cuando lo escuchó vio a alguien que no parecía estar consciente de que algo andaba mal consigo mismo.
—No parecía pensar que necesitaba tratamiento —continúa.
***
—Hubo un escrache masivo en Villa María —recuerda.
Fue en 2023 y se hizo porque ya se sabían algunas cosas.
Apenas pasados unos días del femicidio, este año, se volvió a hablar de Mulinetti: compañeras del secundario comentaron publicaciones de redes sociales donde recordaron lo que hacía: «a mí una vez me clavó el lápiz en la muñeca», «me acosa desde que tengo 16 años», «le tocaba la cola a todas las compañeras».
—Era un chico muy problemático. Muchos lo conocen porque justamente lo vivían cambiando de escuelas. Sé que pasó por la Escuela del Trabajo, por la José Mármol, por el Trinitarios. El tema del escrache fue una de las causas principales por las que se mudó a capital.
En Córdoba, Mulinetti estaba estudiando Ingeniería Electromecánica en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y a Villa María, según sus vecinos, venía poco.
—No era de vez en cuando, era muy seguido en verdad —dice.
En Córdoba, Mulinetti había empezado a tener problemas cuando se encontraba con mujeres.
—Era bastante misógino. Tenía problemas para entablar conversaciones con personas. En Capital una chica salió horrorizada. Su personalidad asustaba a la gente, su forma de hablar, sus gestos, su mirada —sigue.
***
El primero de enero, entre las tres y las cuatro de la mañana, Mulinetti mató a Aimino. Esa noche, al poco tiempo, a eso de las cuatro y media, envió un audio a otra chica.
—Le dijo que no se podía juntar porque estaba de mal humor —dice la persona que envió el WhatsApp.
Pasaron apenas unas horas hasta que se encontró el cuerpo de la víctima. Pasaron varias horas más hasta que pudieron identificarla. El dos de enero, casi a las seis de la mañana, Mulinetti dormía en su casa en barrio Trinitarios. Los policías ya estaban afuera.
Este domingo primero de febrero se cumple un mes del femicidio: el primero del año.
Ayer por la mañana policías allanaron en barrio Parque Norte y atraparon al joven, que está acusado de participar en un hecho delictivo que ocurrió el martes 27.
Dos jóvenes fueron detenidos en barrio Ameghino y otros dos en barrio San Justo, en el marco de procedimientos que se están intensificando debido a la cantidad de robos de este tipo.
Ocurrió en barrio Ameghino, donde desde hace meses se repiten los hechos delictivos. A la familia le llevaron una moto, un televisor y una notebook.