Villa Nueva y Luján consolidaron un hermanamiento
Autoridades de Villa Nueva y Luján firmaron un convenio de hermanamiento entre ambas ciudades que tiene un profundo significado histórico, ya que reconoce una historia común que la vincula —a Villa Nueva— con uno de los símbolos espirituales y patrimoniales más importantes de la Argentina: la Basílica de Nuestra Señora de Luján.
El origen de este vínculo se remonta a 1866, cuando Jacinta Rosales, viuda de Lazos, y sus cuatro hijos, vecinos de la entonces Villa Nueva, fueron tomados cautivos durante un malón ranquel. Años después, en 1875, el sacerdote lazarista Jorge María Salvaire fue encomendado a llevar adelante la misión para rescatar a los cautivos villanovenses, y logró finalmente la liberación de los hijos de Jacinta.
Según relata la tradición histórica, durante aquella peligrosa travesía el Padre Salvaire encomendó su misión a la Virgen de Luján, prometió difundir su devoción y levantar un gran santuario en su honor si la misión llegaba a buen puerto. Ese compromiso se convertiría con el tiempo en uno de los pilares que impulsaron la construcción de la actual Basílica de Nuestra Señora de Luján.
De esta manera, la historia de una familia villanovense quedó para siempre ligada al nacimiento de uno de los principales símbolos religiosos, históricos y culturales del país.
De la firma del convenio participaron el intendente de Villa Nueva Ignacio Tagni y su par Leonardo Boto, de Luján.
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