Restituyeron restos de un ancestro al pueblo comechingón
Hay un antecedente. La mañana del sábado 21 de junio de 2025, los ajuares —morteros y bastones de mando, entre otros objetos arqueológicos— que estaban en la Casa de la Cultura de Villa Nueva fueron restituidos a su gente: al pueblo comechingón, a la comunidad Ctalamochita. Los ajuares, desde entonces, son custodiados en una casa de calle Malvinas Argentinas 260, en el barrio Los Olmos.
—Los encontré en un sótano, en una caja —dice ahora, en marzo de 2026, Claudia Avellini.
Ella es la secretaria de Educación y Cultura. Recuerda que, cuando los encontró, decidió exhibirlos en una vitrina en la Sala Gaucha de la Sala de la Cultura. Mientras tanto, en las reuniones que mantenía para organizar los Carnavales con Héctor Tulián, representante de los pueblos indígenas cordobeses —también llamado «Chasqui»—, él le contó que esos ajuares, en realidad, pertenecían a su comunidad.
Así comenzaron las tratativas con el Concejo Provincial de Pueblos Originarios de Córdoba.
—Tuvimos que enviar fotos porque sabemos que existe un mercado negro de todos estos elementos —sigue.
Cuando les confirmaron que eran de la comunidad comechingona, se inició el proceso de restitución.
Tulián también le dijo a Avellini que había más: que en el Centro de Investigaciones del Patrimonio Arqueológico de Córdoba había restos de un ancestro de la región que debían ser restituidos. Tulián se lo dijo porque conoce la ley nacional 25.517 que establece que «los restos mortales de aborígenes que formen parte de museos y/o colecciones públicas o privadas» deben ser entregados a los pueblos indígenas y/o comunidades de pertenencia que los reclamen.
La provincia de Córdoba adhiere a la ley nacional y también tiene la propia, la 10.317, que en el artículo 6 prohíbe «la exhibición de restos óseos pertenecientes a miembros de Pueblos Indígenas» en todos los museos cordobeses, tanto públicos como privados.
El jueves 19 de marzo, la División de Delitos Culturales de la Policía de Córdoba, que trabaja para proteger, investigar y recuperar bienes del patrimonio arqueológico, paleontológico y artístico de la provincia, trajo los restos del ancestro del que había hablado Tulián a la Casa de la Cultura.
—La Policía nos decía que el tráfico de restos arqueológicos y sensibles es el tercero a nivel mundial —recuerda Tulián.
Es cierto, el contrabando de bienes culturales es el tercero en el mundo, luego de las drogas y las armas.
Son 110 piezas, encontradas de manera fortuita en 2010, cerca de Tío Pujio. La mañana de este 21 de marzo de 2026 se trasladaron hasta el Cementerio San José, donde se desarrolló la ceremonia de restitución. El sitio destinado a la comunidad existe por un proyecto de ordenanza votado en el Concejo Deliberante.
Los restos, antes, durante un día, habían sido sahumados y ungidos.
—Con los frutos del algarrobo, del chañar, con yuyos dulces de la región como la ruda, el suico, el poleo —cuenta Tulián, después.
En la ceremonia, siguieron la tradición: los huesos fueron envueltos en cuero y enterrados.
—Y fue bajo el método de los cuatro elementos: fuego, tierra, aire y agua, todos en vasijas de barro, fueron acompañando el descanso de nuestro antepasado —sigue él.
Hay más. Lo próximo son los restos sensibles de dieciocho ancestros que se encuentran en el Museo de la Plata. Fueron encontrados entre 1940 y 1950, cuando se hizo la fábrica de Nestlé, a un costado de la avenida Carranza.
—Después de más 500 años de invisibilización, es una lucha que no claudica. Si bien estamos consiguiendo derechos, el camino sigue —dice Tulián.
Mientras tanto, este año se continuará con cuatro restituciones más. Serán en Cerro Colorado, Río Cuarto, San José de la Dormida y San Esteban.
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