¿Más protección animal o más burocracia?
Podría pasar que las personas tengan prohibido alimentar o armarles refugios a los perros de la calle. Podría pasar que las personas no puedan llevar a sus mascotas a los bares. Podría pasar que alguien, cuando adopte un perro o un gato, deba inscribirlo en un Registro Municipal. Podría pasar que, si no lo hiciera, lo multen. Podría pasarle, también, a quienes ya tienen mascotas. Podría ser, en cambio, menos burocrático.
Podría pasar que, por casa, no haya más de cinco animales porque, para que haya más, la Municipalidad de Villa María será quien lo decida y, si no, cobrará multa. Podría pasar que, cuando a alguien se le muera su perro o su gato, deba avisarle al Municipio esa muerte. Podría pasar, además, en los casos de que el animal se pierda o sea entregado. Podría pasar que las autoridades le pidan a cualquiera la documentación que acredite el registro del animal y el estado sanitario.
Podrían pasar más cosas. Por ejemplo, que los paseadores deban inscribirse en un registro, acreditar domicilio en la ciudad y contratar una póliza de seguros de responsabilidad civil. Podría pasar que los criaderos, en vez de prohibirse, se regulen. Podría pasar, además, que las personas tengan que renovar el carnet que el Municipio le dará por cada animal que tenga y que haya que pagar por eso. Podría pasar que el Centro de Adopción Animal (CAM) pase a llamarse Centro de Zoonosis y Salud Animal, aunque siga haciendo lo mismo.
Todo esto podría pasar porque el intendente de Villa María envió al Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza que establece nuevas normas. Quienes no las cumplan cometerán distintos tipos de infracciones: leves, graves y muy graves. Y deberán pagarlas: los montos van desde los 200 mil pesos a los dos millones.
Hay grupos de proteccionistas que, desde hace años, piden que se aborde la sobrepoblación animal a través de la castración. Sin embargo, a pesar de la insistencia de esos grupos, el Municipio decidió elaborar un proyecto que está dirigido, sobre todo, a quienes ya tienen mascotas y que pretende controlarlos.
Una de esas proteccionistas, habla sobre el proyecto.
—La persona que maltrata a los animales, el acumulador a animales, no va a pagar ninguna multa, no va a registrar nada, no va a dar información, se va a mantener en el anonimato. El Estado tiene que estar presente de otra manera, eficientemente, no sentado esperando que el buen vecino vaya a entregar datos.
Constanza Patrignani es abogada, se encuentra cursando un posgrado en Derecho Animal y habla sobre el Registro Municipal de Animales.
—Lo que se plantea es que cada tutor, cuidador y dueño tiene que anotar a sus mascotas. Es decir, avisar que tenés esta mascota, avisar si te mudaste, avisar si se te perdió y avisar si se te murió. Es una carga administrativa que no se traduce en una protección al animal. Solamente es burocracia que tiene que cargar el ciudadano —dice y hace hincapié en que se deberían trabajar y fortalecer otros aspectos como las castraciones y la educación, que quedan “flojos” en el proyecto municipal.
Ella, por otra parte, también se refiere a lo que ocurriría con la regulación de los criaderos.
—Se está permitiendo y promoviendo la cría de animales con fines comerciales: o sea incorporar más animales al mercado, mientras hay un montón que esperan y no tienen un hogar. Tenemos una sobrepoblación y se está incentivando la producción mercantil de estos animales.
El proyecto de ordenanza ya se encuentra en comisión, en el Concejo Deliberante y una vez que consiga dictamen, bajará al recinto para votarse. Es posible —seguro— que se apruebe: el oficialismo es mayoría.
Mientras tanto, hay que seguir hablando del proyecto: discutiéndolo.
—Se necesita mucha participación ciudadana —dice Patrignani.
Sí. Hace falta. Pero más falta hace que el Municipio y los concejales escuchen a quienes están ocupándose de la sobrepoblación animal desde hace años: las proteccionistas, los vecinos.
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