Les robaron su moto, salieron a buscarla y encontraron otros vehículos robados
Hay versiones.
La versión de los policías es la de un “exitoso procedimiento” en el que, mientras hacían recorridos preventivos, encontraron una moto Honda Wave roja y una bicicleta Venzo rodado 26 —que habían sido robadas— en un descampado del barrio Malvinas Argentinas durante la noche del sábado.
La otra versión es la de una mujer que cuenta que a esa moto y esa bicicleta la encontró ella, con un grupo de familiares, mientras buscaba la moto de su cuñado, que le habían robado el día antes.
Entonces, esta versión empieza el día antes, el viernes 8 de mayo, con el cuñado. Él estaba en la casa de un amigo, en barrio Industrial. Salió a comprar, regresó, se metió a la casa. Al rato, cuando salió, la moto, que compró hace tres meses, no estaba más. Eran las doce y media de la noche.
—Nos pasamos el viernes buscandolá —dice la mujer.
Mientras buscaban, encontraron una foto. Es una captura de pantalla de Instagram. En la imagen hay un chico, lleva ropa negra, gorra y capucha. No se le ve la cara porque, sobre la cara, hay un emoji. Él está sobre una moto, que es la que le robaron al cuñado, una Honda Wave negra. Y la imagen tiene una frase: «Dale manga de giles, que sigan buscando».
—La subió alardeando. Es un grupo de Instagram. Publican en privado. Son chicos menores de edad. Siempre suben fotos con motopartes y demás.
La mujer logró contactar a la madre de ese chico. Le escribió y la madre le contestó: le dijo que habló con su hijo y que él no sabe nada.
El sábado, cerca del mediodía, cuando ella terminó de trabajar, se organizó con el cuñado, con su pareja, con amigos, y salieron a buscar. Anduvieron por los barrios San Martín, Botta, Nicolás Avellaneda, Solares del Norte. Con las horas, recibieron mensajes que decían que había chicos que sabían dónde estaba la moto, que no se querían involucrar, pero que estaba en la Negrita.
La Negrita, barrio privado del este de Villa María, está limitado por calles Ricardo Podestá, Costa Rica, bulevar Sarmiento, autopista Córdoba - Rosario y ruta provincial 2. Hasta allá fue la mujer y los demás.
—Había pedazos de motos, seguramente robadas, cachas, ópticas —dice ella.
Anduvieron, anduvieron, anduvieron. Y se hizo de noche. Con la noche encima, rodeados por campo, se quedaron insistiendo la pareja de la mujer, el cuñado y un amigo. Ella subió a su camioneta y fue a buscar linternas. Su suegra, en moto, la acompañó. De regreso, pasó a buscar a una amiga y volvió a la zona de La Negrita, otra vez acompañada por la suegra, en la moto. En el camino, se metieron por calle Costa Rica, que lleva a la autopista. En ese camino, vieron a dos chicos: uno iba en la Venzo y el otro, con la Wave roja al costado. Ellas, que no podían verlos bien, creyeron que la moto era la Wave del cuñado, la negra. Los persiguieron y los chicos, al darse cuenta, dejaron la Wave y la Venzo y se escondieron en un campo.
—Se tiraron al piso. Estaba todo oscuro. Teníamos prendidas las luces de la camioneta y la moto, pero no se veía mucho.
Ellas llamaron a los varones, que estaban en otro sector.
—Llegaron rápido y empezaron a buscarlos sin meterse tanto, por si tenían armas o algo.
Ellas llamaron, además, a la Policía.
—No nos atendieron tan rápido.
Al rato llegó un patrullero, del que se bajó un policía que se metió al campo. Después llegaron más patrulleros.
—Pero no se metieron al campo. Nos tomaron los datos, cargaron los vehículos, sacaron fotos y se fueron.
Al día siguiente, la Policía envió el parte de prensa hablando del “exitoso procedimiento”. Y, por lo pronto, a pesar de que la denuncia está hecha, de la Wave negra no se sabe nada.
—Sabemos que esto es contrarreloj. Si no nos movemos, no la vemos más —dice la mujer.
Ella, los demás, todos, saben. Es cuestión de tiempo.
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