Esos largos días en los que todavía no sabemos
Escribe: Franco Gerarduzzi
Ellas, cada tanto, muy cada tanto, pintan murales en la ciudad donde viven y, a veces, en pueblos que quedan cerca y no tanto. Pintan en interiores y al aire libre. Y a mí, que no sé pintar ni me gusta, alguna que otra vez me llevan: para que les cebe mates, para que las charle y, si les hace falta, para que cubra un fondo, por ejemplo, donde el riesgo de equivocarme se reduce bastante. Después, sobre ese fondo, puede ser cualquier cosa. Puede ser —como ha sido en una pared de un pueblo del interior— un mural de Messi, de él en 2022, mirando a cámara, besando la Copa del Mundo tras haber vencido a Francia en la final.
Para que Messi se vea como Messi, ellas, que han estado horas buscando imágenes y seleccionándolas y diseñando el boceto, lo proyectan por la noche o por la madrugada muy temprano, en la pared y, con lápices, lo dibujan. Caminan de un lado a otro de la pared, suben escaleras, bajan escaleras, mueven escaleras, trepan andamios, se agachan, se sientan, se ponen en puntas de pie, se inclinan hacia un costado y otro, tuercen las cabezas, usan las dos manos con un pulso inalterable y, a las horas, cuando han terminado, revisan. Revisan y corrigen y se van. Duermen poco y, cuando amanece, regresan.
Lo que sigue son los metros de pared y los tachos de pintura y esa regla elegante y extraña que desconocía y se llama nivel —con el que determinan la horizontalidad y la verticalidad—, y pinceles de todos los tamaños y rodillos y bateas y lijas y tiner y botellas cortadas y recipientes y baldes con agua y la escalera o el andamio y trapos que fueron ropa y la ropa que ellas visten y que con el tiempo será trapo nuevo. Lo que sigue es ese día con un calor compacto o con un frío compacto o un viento compacto. Lo que sigue es ese día y casi siempre más días. Puede que no tantos, puede que sí. Pero cada día de mural es un día que terminan con quince horas de trabajo que las rompe y las tira en la cama cuando no queda luz. Son días largos, días largos y tan parecidos, días que parecen demorarse, días que parecen ser el último pero que no lo serán, aunque ellas intenten creerlo.
Cuando me llevan, si hay algo que hacer y termino de hacerlo, me aparto, camino, me siento, me paro otra vez. Como algo. Voy al baño. Ellas no: no suelen ir al baño ni comer por horas. Ellas solo están con la cara en la pared. Pintan, se alejan un poco y siguen pintando. Miran y sé, nomás, que están mirando algo que yo no puedo mirar, que no podré ver, que no sé qué es. Sé, nomás, que están mirando los problemas, que están haciéndose preguntas, que están dudando. Sé —porque lo he visto— que, de todos modos, lo resolverán: han entrenado la mirada. Tienen el oficio detrás, que es eso que les hace decir, cuando no tienen claro algo, “esperemos, todavía no lo vemos”. Avanzan para ver.
Ahora, esta noche de sábado, yo las miro: quiero decir, las recuerdo. Yo, que trabajo como periodista, pienso en eso que compartimos, en los días largos y tan parecidos que terminan vaciándome, mientras intento encontrar las palabras para decir lo que quiero. Pienso en ese momento en el que ellas avanzan para ver. Pienso en eso porque escribir es similar, porque todavía no sé pero quizá sabré pronto. A medida que avance —y borre y escriba y dude y tenga problemas y preguntas y reescriba y dude otra vez— entenderé.
Suele ser así hasta que cada una de ellas, como yo, decimos: “Ya está”. Y está el texto. Y está Messi, ahí, en la pared, mirando a cámara, besando la Copa del Mundo.
A quienes intentan mirar,
a quienes intentan entender,
a quienes hacen una pausa,
a ustedes, periodistas,
feliz día.
*El Día del Periodista fue establecido en 1938 por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba, en recuerdo del primer medio de prensa con ideas patrióticas. El 7 de junio de 1810, Mariano Moreno fundó la "Gazeta de Buenos Ayres", primer periódico de la etapa independentista argentina. La Primera Junta decidió por decreto su fundación por ser necesario anunciar al público los actos oficiales y las noticias exteriores y locales. Sus primeros redactores fueron Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Juan José Castelli.
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