“El trabajador no tiene otra defensa que su organización colectiva”
En el primer piso del Centro de Empleados de Comercio (CEC), en calle 1341, hay varias oficinas. En una, la que parece más amplia, hay un escritorio, una mesa más baja, varias sillas y una réplica de la pintura «Sin pan y sin trabajo», del argentino Ernesto de la Cárcova. De espaldas a la pintura está sentado Oscar Nieva, secretario de Turismo, Recreación y Deportes de la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (Faecys). Él vino a Villa María a visitar a Héctor Maccarini, secretario general del CEC.
—Cuenta con todo nuestro respaldo, porque es un momento difícil y necesitamos estar en los lugares de batalla, habida cuenta de la situación difícil que estamos atravesando el sindicalismo y por supuesto los trabajadores —dice Nieva.
Es la mañana del sábado 27 de junio y él seguirá refiriéndose a lo mismo: a los trabajadores.
—El peor escenario es la gran recesión que tenemos en nuestro sector, en las pymes y también en las grandes empresas.
Y, en ese marco, le preocupa la falta de trabajo, los despidos.
—La gente no compra ni comida.
Nieva, entonces, le habla a los trabajadores.
—Quiero decirles que tengan presente que el último refugio para su defensa son los sindicatos.
Nieva, entonces, habla del gobierno nacional.
—Las medidas que toma son para destruir el sistema sindical, las obras sociales, todo lo que sea colectivo, todo lo que sea de conjunto. Quieren que el trabajador pueda discutir el salario con su empleador y es una barbaridad. En la Argentina, hace muchos años, hemos construido un sistema de protección y de defensa de los trabajadores que lo vamos a seguir manteniendo.
Hay, en lo que dice, una idea con la que insiste
—El trabajador no tiene otra defensa que su organización colectiva, que es el sindicato. Los dirigentes pasan, van y vienen, lo que hay que defender es la institución.
Acerca de las instituciones, comenta que es consciente de que los gremios están desprestigiados, pero al igual que otras organizaciones.
—No hay instituciones que no estén cuestionadas. Desde la prensa por ejemplo, la justicia, la política, los políticos, los clubes de fútbol, la AFA. Y este desprestigio de la clase dirigente en su conjunto ha permitido la irrupción de personajes nuevos, entre comillas, con ideas muy viejas —sigue.
Esas ideas viejas son aquellas que ajustan a los más débiles y benefician a los grupos concentrados, a la economía de especulación.
—Lo que quiero decir es que es un momento difícil, pero el pueblo argentino y los trabajadores hemos vivido épocas peores: hemos vivido dictaduras, hemos vivido compañeros desaparecidos, hemos vivido crímenes de lesa humanidad, hemos vivido cierres de empresas, despidos de compañeros, y siempre hemos salido adelante porque tenemos una cultura muy enraizada de los trabajadores, de defensas colectivas de nuestros derechos.
Y eso, dice, es lo que se debe preservar: lo colectivo.
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