Allanaron a los abogados Bianco, Perassi y Brochero
Temprano, este martes 5 de mayo, la jueza de Control de Villa María ya había autorizado los allanamientos porque, quienes debían allanar, viajaban desde otra jurisdicción. Entonces, temprano, a eso de las ocho, llegaron los policías de Río Segundo y allanaron. Uno de los procedimientos se desarrolló en Leandro N. Alem, entre Ramiro Suárez y bulevar Vélez Sarsfield, en barrio Almirante Brown. El otro, en el barrio San Juan Bautista. La abogada Teodora Perassi, el abogado y expolicía Adrián Brochero —pareja de Perassi— y el abogado Alejandro Bianco —que trabaja en el mismo estudio jurídico— estarían siendo investigados en el marco de una causa que comenzó con una denuncia de Alicia Peresutti, exauditora general de la ciudad, contra la fiscal Juliana Companys, del Segundo Turno, por persecución, en 2024, después de que el año anterior ella la detuviera y mandara cinco días presa al penal de Bouwer por supuestas irregularidades vinculadas al manejo de organizaciones que ayudaba a personas con problemas de adicción y víctimas de trata.
Ahora, en esa causa, habría pruebas y testigos que involucran a los tres abogados. Hace unos quince días, al menos Perassi y Bianco, fueron a la cárcel de Villa María donde habrían intentado manipular a un hombre, defendido por Perassi, para que declare en contra de Peresutti. Ese hombre no habría sido el único al que intentaron manipular: también hubo llamados a varias personas más, con la misma intención. Cuando se hace eso, el delito es coacción.
Hace poco más de una semana, el 24 de abril, mientras Companys declaraba en Río Segundo —por una de las causas, en la que está acusada de “apretar a una testigo”—, Perassi hablaba con periodistas y contaba que había denunciado, ante la fiscal, corrupción dentro del Poder Judicial. Dijo, esa vez y entre otras cosas, que denunció porque se notan privilegios en algunas causas. Ella defiende al exbombero de La Playosa, Rodrigo Santi, que a pesar de haber confesado abusos sexuales a menores, recibió una domiciliaria en tres días, después de un año preso. La decisión la tomó Companys, a cargo de la causa. Hubo unos un tiempo, incluso, en el que Santi fue defendido por Bianco, alguien que hasta hace meses, trabajó como empleado de Companys y del que se conoció un video en el que se lo ve, en un procedimiento, enmascarado.
En Río Segundo, mientras tanto, se sigue investigando a Companys. Hay causas en las que se encuentra imputada por delitos vinculados con el amedrentamiento de testigos. Hay un jury de enjuiciamiento para que la destituyan. Hay una nota firmada por más de cien abogados que el Colegio de Abogados de Villa María elevó al Tribunal Superior de Justicia, a la Fiscalía General y al Ministerio de Justicia, en la que se describe el “actuar irregular” de la fiscal. Hay.
A media mañana, este 5 de mayo, a eso de las diez y media, Perassi llegó a los Tribunales de Villa María y buscó a la jueza de Control, María Soledad Dottori. Quienes estaban en Tribunales la escucharon.
—Estaba muy nerviosa. Sacada. Fue muy violento para todos —dice unas horas más tarde alguien que la escuchó.
Preguntó por qué la allanaron, los acusó de corruptos, habló de jury para todo el mundo. Le dijo que diera la cara en barandilla.
Estuvo casi media hora, a los gritos, insultándola. La jueza le explicó —intentó explicarle— que el Juzgado de Control habilita las órdenes de allanamiento. Y le dijo que, a las preguntas, las haga en Río Segundo.
Más tarde, Perassi hizo declaraciones. A un diario de la ciudad le dijo que se trataría del “armado de una causa”. Y que, en realidad, una de las personas —a la que ella y Bianco habrían intentado manipular— “hizo una falsa denuncia”.
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