379 becarios del CONICET sin beca, sin prórroga y con investigaciones pendientes
Jimena Rodríguez es Licenciada en Geología, hizo un doctorado en Ciencias Geológicas especializado en Suelos y un posdoctorado en Geología Médica, en el que trabajó problemáticas geoambientales de la cuenca del río Ctalamochita. También es docente en la Licenciatura de Ambiente y Energías Renovables de la Universidad Nacional de Villa María y, ahora, una de las 379 becarias y becarios del Conicet cuyas becas vencieron en julio de este año, sin que se les diera la posibilidad de prórroga que habitualmente se les daba.
“La realidad de un becario del Conicet es de precarización laboral”, dijo Jimena y agregó que un becario no tiene un sueldo, sino un estipendio —como se le llama a la ayuda económica para su sustento mientras se dedica a investigar—. Tampoco tiene aportes, ni obra social, ni se le computa la antigüedad.
“Los aportes jubilatorios y la obra social los tengo por mi cargo de docente. En un momento hubo obra social, pero en el último tiempo no funcionó, y se les daba a los becarios una especie de bono de $90 mil para que se contrataran una obra social”, señaló y comparó: “Hasta a un estudiante de grado en el sistema universitario, que entra como ayudante de cátedra rentado, se le contempla la antigüedad”.
A estas condiciones se añade que el Conicet exige a los becarios una dedicación casi exclusiva: “Como becario posdoctoral se gana un poco más que como becario doctoral, el posdoctoral cobra $1,4 millones, pero el Conicet solo permite tener un cargo simple de 10 horas; si se excede, lo descuenta del estipendio”, precisó.
A la situación ya desfavorable de los becarios, se sumó que el 31 de julio de 2026 vieron finalizado su vínculo laboral 379 becarios y becarias posdoctorales del país, tras la decisión del Directorio de CONICET y del Gobierno Nacional de no otorgar prórrogas a sus becas hasta la publicación de resultados de la Convocatoria de la Carrera de Investigador Científico 2025, prevista para agosto de 2027. Del total de becarios desvinculados del Sistema Científico Tecnológico nacional, alrededor de 40 son de la provincia de Córdoba: de ellos, seis son de Villa María y dentro de este grupo se encuentra Jimena.
Para echar un poco de luz, la ahora exbecaria del Conicet explicó cómo se llegó a esta realidad.
“Para ser becaria del Conicet hay que tener un título de grado, con buen promedio, presentar antecedentes y un proyecto a desarrollar. Para aprobar un doctorado la beca es por cinco años. Después, si se desea ingresar al sistema científico, se pide una beca posdoctoral, que es de tres años. Es decir, para poder ingresar a carrera de investigador del Conicet, hay que pasar por un camino de formación que incluye la beca doctoral y la beca posdoctoral, son ocho años de dedicación exclusiva a la investigación en la que el becario recibe un estipendio, no es un empleado y no tiene derechos laborales. Durante la beca posdoctoral, cuando se abre la convocatoria, se presenta todo lo necesario para ingresar a la carrera, lo que es evaluado para ganar o no el concurso”, detalló.
“Antes, la convocatoria para ingresar a la carrera de investigador científico del Conicet se abría todos los años, en ese momento se debían presentar los antecedentes y un plan a desarrollar para ganar ese concurso, además de pasar entrevistas. A quienes ganaban el concurso, se les prorrogaba la beca hasta que se efectivizaba el ingreso como investigador científico, es decir, seguían cobrando el estipendio como si fueran becarios hasta que pasaban a ser empleados del Conicet. Sin embargo, en 2024 no se abrió la convocatoria. Hay personas que ganaron concursos en 2022 y 2023 que siguen cobrando como becarios y no como investigadores porque no están dadas de alta en el sistema. Eso atrasó todo”, apuntó, refiriéndose a la decisión del Gobierno Nacional de congelar el presupuesto del sector público y suspender los ingresos del sistema científico y los concursos.
“Nosotros comenzamos con la beca posdoctoral en 2023, por lo tanto, terminaba este año. Como no se hizo la convocatoria para ingresar a la carrera de investigador en 2024, no tuvimos la oportunidad de presentarnos a tiempo. Si la hubiesen hecho, habrían tenido margen para evaluarnos antes de que se nos terminara la beca. Recién pudimos presentarnos cuando se abrió en diciembre de 2025 hasta abril de este año, pero los resultados de esa convocatoria van a estar en agosto de 2027, un año después de finalizada nuestra beca”, continuó.
“Pedimos que adelanten las evaluaciones y nos contestaron que no se puede cambiar la fecha porque el cronograma ya fue establecido de esa manera. Sí van a hacer las entrevistas entre septiembre y diciembre, lo mismo queda un año para esperar los resultados y saber si ganamos o no el concurso. Mientras, como dejaron de pagarnos, tenemos que buscarnos otro trabajo, restándole tiempo al proyecto de investigación y con el agravante de que, si los resultados del concurso son buenos, se deberá dejar ese otro trabajo por la dedicación exclusiva. Es una incertidumbre, por eso pedimos que nos den las prórrogas y continuar cobrando el estipendio hasta tener las evaluaciones, si no es imposible seguir sosteniendo la investigación que se estaba desarrollando. En mi caso, el proyecto de investigación está aprobado por la Universidad y tiene que seguir en marcha, pero ¿cómo hago yo para llevarlo adelante sin el sostenimiento del Conicet, si solo cuento con mi cargo docente de 10 horas?”, se preguntó.
“Supimos que no nos iban a prorrogar pocas semanas antes de que se nos terminara la beca. Supuestamente había presupuesto para esas prórrogas, pero el Estado nacional no lo habilita y los directivos del Conicet, que son nuestros intermediarios, no están haciendo mucho para que eso suceda, incluso les hemos pedido reuniones y no nos han respondido”, sostuvo la geóloga.
En este sentido, remarcó que en la audiencia pública que se realizó en Diputados por este tema, y en la que ella expuso, hubo muchos reclamos al Ejecutivo Nacional y al Directorio del Conicet, porque no está cumpliendo su función de intermediario con el Gobierno, y que esa demanda recibió el apoyo de legisladores, gremios e investigadores del Conicet presentes.
También consideró que hay un poco de indiferencia dentro del ámbito académico local. “En la UNVM vi que se habló sobre el financiamiento universitario y, aunque tuvimos carta de aval, no he visto apoyo público para este problema; se publican los logros del Conicet, pero estas problemáticas no se muestran y eso duele”, subrayó.
Jimena contó que la mayoría de los becarios que se encuentran en esta situación se han unido para tratar de buscar soluciones, ya sea difundiendo o visibilizando el problema, solicitando reuniones con los directivos del Conicet, generando la audiencia pública con diputados para ser escuchados, consiguiendo el apoyo de docentes, universidades e investigadores de Argentina y de otros países.
“No sé si se va a lograr que nos den las prórrogas o se apruebe el proyecto de ley presentado para forzar la prórroga automática de las becas hasta que salgan los resultados, pero al accionar en conjunto nos sentimos más acompañados y la idea es poder cambiar la precarización laboral dentro del Conicet”, afirmó.
Investigar es trabajar
“De parte de la sociedad hay de todo, están quienes nos apoyan porque entienden que es importante el financiamiento en ciencia para el avance de un país, y están quienes creen que es un gasto innecesario y que los becarios no hacemos nada, por eso en la audiencia se remarcó una frase: investigar es trabajar. Hay gente que no logra entender cuál es el trabajo de un investigador y cuál es la transferencia a la sociedad, entonces no solo hay que explicarle lo que hacemos, también es necesario sensibilizarla sobre que esas becas que se terminan hacen que se pierdan muchas líneas de investigación. Y hay investigaciones que son únicas y muy importantes para el área que se estudia”, advirtió.
En este punto, consideró que es importante “abrirse” a la sociedad y “acercar” la ciencia a la gente, y recordó la aceptación masiva que tuvo el streaming del fondo del mar del Conicet, al mostrar cómo se llevaba adelante esa investigación de ecosistemas hasta entonces desconocidos.
“Por ejemplo, yo estudié la calidad del suelo de Villa María y, más allá de las mediciones duras, tenía contacto con los productores y trabajaba con ellos en el territorio; hubo una participación ciudadana y se hizo una transferencia a la sociedad. Muchas veces las soluciones se co-construyen entre el investigador y las personas que habitan el territorio donde hay algo que resolver”, manifestó.
“A las becas las reciben personas, pero es una inversión del Estado para beneficio de la sociedad, para que esa persona se forme y resuelva problemáticas existentes. Las prórrogas son para no desvincularnos del sistema científico, para continuar investigaciones que vienen desde años para resolver problemas, para seguir haciendo ciencia para la comunidad, si no, toda la inversión que hizo el Estado en nosotros durante ocho años, queda en la nada, se pierde”, reflexionó.
Finalmente, para graficar el desfinanciamiento del sistema científico-tecnológico, Jimena indicó que “la inversión actual en Ciencia y Tecnología es del 0,14% del PBI, más bajo que el 0,17% de la post crisis de 2001, cuando por ley se le debe destinar alrededor del 1%”.
No hay resultados para mostrar.
Todos los derechos reservados.
v2.26.0

