Denunció que le robaron su perra

Camila fue a la Comisaría donde dejó asentado lo que ocurrió. La perra se llama «Negrita» y la tiene hace un año. Hace una semana desapareció y la encontró en el patio de unos vecinos, que dicen que es suya.

Es una perra negra, grande, con patas blancas.

—Negrita se llama —dice Camila.

Hace un año, la perra llegó hasta su casa, en barrio Solares del Norte y ella empezó a darle comida, a cuidarla, a hacerse cargo. En febrero, incluso, la castró en el Centro de Adopción Municipal (CAM).

En el frente de la casa, Camila tiene un jardín y la perra solía quedarse ahí.

—No se iba nunca —sigue diciendo.

Y lo que dice después es que el sábado seis, sin embargo, desapareció. Pensó que, tal vez, por el calor, había ido a refrescarse a la laguna del barrio Botta y que, por las lluvias de aquellas semanas, no pudo salir. Entonces fue con su hijo. pero no la encontró. Con su hijo caminaron algo más y no la vieron. Los vecinos a quienes les preguntaron tampoco supieron decirles. Cuando volvió a su casa, envió un mensaje al grupo del barrio y nadie le contestó. El domingo insistió con los mensajes.

El lunes, recién, un vecino le respondió.

—Me dijo que iba a dar una vuelta y la encontró en el Botta, en calle Sucre —dice Camila.

 

Camila fue hasta la casa, que queda a unas cinco cuadras de la suya.

—Tiene un portón de alambre en el frente. Ahí la tienen atada con una soga de un metro. Yo en ese mismo momento hablo con la gente que vive ahí. Es una pareja con tres nenes.

La pareja se acercó para hablar.

—Dicen que es de ellos.
Camila cuenta la versión de la pareja: el hombre y la mujer le dijeron que a ellos le habían robado la perra y que la tienen por seguridad, para evitar que les entren a robar.

—Yo empecé a ir todos los días a darle de comer a la perra, a ver si de buena manera me la devolvían. Se desespera, se nota que no le dan de comer. Fui yo, fui con vecinos, fui con mi hijo.

Uno de estos días en los que iba a darle de comer se encontró, frente a la casa, a una señora en moto que sería una tía de la familia.

—Llegó con otro chico y un nene. Le cuento la situación y desató a la perra. Me dijo: “Si es tuya, se va a ir con vos”. Pero ahí salieron los otros y dijeron: “No, es mía”.

Ella no pudo hacer nada.

 

—El sábado a la noche hubo una tormenta grande, cayó granizo. La perra estuvo a la intemperie y todos los días que hubo un calor de cuarenta grados también.

Camila ya denunció el robo de su perra en la Comisaría de Villa María y este lunes ya no fue a verla.

—Por miedo —dice.

 

La denuncia será tomada por alguna Fiscalía que investigará.

—Van a ver si es real lo que yo dije. Pueden tomar testimonios a algunos vecinos y ahí decidirán. Pueden darmelá, que eso lo manifesté obviamente en la denuncia, que quiero tenerla. Otra posibilidad es que vaya al CAM.

Mientras tanto, Camila tiene que esperar y estar atenta: en la Policía le dijeron que se llegue a pedir información cada tanto, para saber cómo va el caso.

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